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Me gusta el art journal porque me permite rescatarme. Liarme a tortas con el espejo sin destrozarme las manos. De niña solía tener los cuadernos del cole muy sucios, si por "sucios" entendemos que los tenía todos garabateados de bocetos, dibujos de pájaros en vuelo y manchas con pretendido carisma :-) No había ningún rincón que se librara de mi voraz "horror vacui", por todas partes dejaba garabatos con aleccionadoras frases combativas extraídas del último libro que me hubiera emocionado. La mayoría de ellas no tenían aún para mí un significado claro, pero me bastaba que me inspirara algo distinto y superior a la realidad estática que vivía.

Pensé que había que hacer algo con aquella niña, así que he ido a por ella (y he procurado que parezca un accidente). El cuaderno que veis en las imágenes me lo regalaron mis tías. Decir debo que sus hojas son de un papel malvado, absorbente como una bayeta de cocina, concebido sólo para ser odiado por todo dibujante que se precie. Pero buena soy yo cuando algo se me resiste... :-) "Hala, lo convierto en art journal, a ver quién gana a quién". Las hojas son tan ansiosas, absorben de tal manera la pintura, que ésta sale por el otro lado y deja el pincel seco como un estropajo al sol.
Pero es lo bueno del art journal :-) que todo da igual.

Hace poco tuve que volver a guardar cama. Cuarenta de fiebre y los músculos en rompan filas. "Lo que le faltaba" diréis :-), pues no, me faltan otras muchas cosas, una mansión en Florida y un juanete, entre ellas. Lo del juanete es cuestión de tiempo. Pero quiero decir que me pasé las primeras horas rabiando, más que por la fiebre, por no poder llevarme todos los recortes al dormitorio y hacer de mi capa un collage... Hasta que me pregunté: "Anda, ¿y por qué no? Si en uno de mis largos confinamientos en cama hice hasta figuras de arcilla".
No, no intentéis imaginarlo :-)
Así que me animé y el resultado fue una cama inundada de revistas de jardinería, recortes de prensa, tres tijeras (porque todas se me van al suelo, el hueco entre mi cama y la pared está siendo estudiado como la "Franja de las Bermudas", es la puerta de entrada a un agujero negro que al profesor Hawking se le ha pasado), pegamento en barra, rotuladores, bolígrafos, lápices, acrílicos y unas tres mil ideas, que era lo que más pesaba.
Tenía bastante miedo de que las cuatro patas no resistieran la acometida.
Pero, ¿qué se escribe en un art journal?... La respuesta es TODO. Todo lo que se te pase por la chola, los trajines de tus problemas, los recuerdos que no tienes, las historias que debieron ser y no fueron. Y citas, muchas citas de tus autores preferidos, todo ello embadurnado, manchado, machacado, frotado, rasgado, y gozosamente intoxicado... de colores.
He procurado hacer los dibujos muy infantiles. ¡Qué liberación! :-) Sólo ahora, después de darle mil vueltas, he conseguido entender aquello que decía Picasso de que se necesita mucho tiempo y dedicación para aprender a pintar como un niño. No sabéis lo difícil que es olvidarse de proporciones, medidas, perspectivas y demás reglas tediosas aprendidas en las academias concienzudas.
Pero creo que lo he conseguido :-)
¿Vosotros qué diríais? ¿He aprendido a dibujar como un niño?
Estoy escribiendo en mi art journal un relato absurdo sobre un abejorro que quiere ser pájaro... Lo he dejado al pobre llorando a moco tendido sobre una escarola, contándole sus cuitas a un petirrojo que cometió el error garrafal de preguntarle qué demonios le pasaba y por qué iba por la vida tan -literalmente- ali-caído...
No tengo la menor idea de cómo seguirá la cosa. Espero que el texto se vaya creando a sí mismo, y ser yo sólo el instrumento necesario para hacerlo real en esta dimensión visible.
O quizás lo deje tal cual... No será el primer relato que se me queda en la barriga y en el espacio gozoso del art journal tampoco importa lo inacabado.
También he escrito un poema de Juan Ramón que siempre me ha conmovido, porque habla de una feliz convalecencia :'-(
Después escribí algo que me llegó a hurtadillas mientras recordaba las ilustraciones de los libros de mi infancia...
De todo, podéis escribir de todo, es muy liberador porque NO hay reglas, anarquía total, el sueño de pie en mitad del sueño :-)
Necesitaba urgentemente esta alocada cromoterapia. Frida Kahlo solía decorar con sus pinceles los corsés de escayola que se veía obligada a llevar para soportar sus terribles dolores de espalda. Me gustaría ser así, tener el valor para zambullirme en colores y dejar que ellos vivan por mí la vida que se me niega.
Hacer de los colores una torre para ver desde sus almenas el mundo como lo deseo.
Pero yo no soy así :-( Por muecas amables que no sea, yo trato de sonreírle a esta primavera triste, a ver si se anima y me devuelve el mohín, si puede ser, con intereses. Pero este junio tiene sus luces en estado de queda y no se digna dirigirme la voz ni el consuelo. Debí hacer algo para merecerlo, aunque ahora mismo no recuerdo qué...
Lo cierto es que está siendo mala conmigo esta primavera enmohecida, no tiene nada de Prima-Vera, de Primera Verdad, es la mentira de siempre :-( La primera y la última.
Cuando nací, un hado lúgubre me advirtió que la cosa no iba a ser fácil. Le recuerdo muy bien, iba vestido de negro desde los zapatos al bigote. Yo le escupí un canto de acrílico azul, rojo y púrpura para mancharle de esperanza su ropa funeraria, pero no sirvió de mucho. Nunca ha servido de mucho, aunaque el esfuerzo fuera dichoso. Los colores me abrazan y sujetan, pero no me apartan del destrozo de fuera...
Ni tampoco del destrozo de dentro...
Aquí está, pues, mi cuerpo otra vez imponiendo su tiranía, estableciendo sus leyes, marcando sus fronteras. "No puedes" me advierte con una energía que a primera vista parecería imposible en un organismo tan desorganizado.
Yo lucho y me rebelo, lo llamo "hijo puta" y le digo que quién se cree que es para hacerme la vida imposible, para frenar mis ansias de crear, para atar mis manos además de mis pies con dos vueltas de cables y mala baba. No lo entiendo ¿qué le he hecho yo a este engendro malparido para que me trate de este modo? ¿No se supone que yo soy su dueña y no al revés?
Y pienso en Frida, y en la barrera de colores que construyó entre su cuerpo hostil y ella, y reconozco dolorosamente que no todos estamos hechos de la misma materia que los dioses.
:-(((
Para colmo, mi madre tampoco se encuentra bien... ¿Alguien da más? Ni siquiera oigo a los pájaros desbaratar el aire a trinos desde hace días. Cantan, estoy segura, pero no los oigo.
No hay derecho. ¿Qué le pasó a la alegría?
-o-o-o-
En fin, no sé cómo acabará la rocambolesca historia del abejorro llorón, pero, mientras se me ocurre un final lo suficientemente inverosímil, aplacaré con versos el vacío azul de algunas páginas ya embadurnadas. Este poema del poeta guatemalteco Manuel José Arce está en lista de espera:
Tú, que
vienes caminando
desde el fondo de mi vida;
que traes como bandera
la música de tu risa;
tú que en tus ojos escondes
lo que mi alma necesita;
tú, que en mi pecho has vivido
por años como dormida
y hoy me despiertas de golpe
hasta que no da cabida
mi pequeño corazón
para esta explosión de dicha.
Eres el río al que quise
ponerle diques un día.
Hoy que subió tu corriente
ya no hay diques que resistan.
En la casa de mi pecho,
en mi sueño y mi vigilia,
en las calles de mis manos,
en la ciudad de mis días,
en la patria de mis pasos
y en el país de mi vida
ven, entra y manda: es tu reino,
tu victoria, tu conquista.
No me suelen atraer los poemas con rima, pero éste me cazó, el muy pillo. Hace ya mucho tiempo que no tengo pareja, pero algo se removió en dulzura cuando reconocí el sentimiento descrito en estos versos, esa percepción de desbarajuste interno que conlleva todo enamoramiento en su fase inicial :-) Y aquí don Manuel José lo describió como lo que fue, un maestro.
"Quien lo probó, lo sabe".
Me pareció muy bonito y digno de formar parte de mi "obra-chiflada-maestra-artjournalista", he dicho.
¿Qué decís vosotros?
De acuerdo, ya se va la pesada. Sospecho que toda esta parrafada, además de un desahogue emocional en toda regla, es también un preludio siniestro :-( Os he querido dejar bien servidos porque caben muchas posibilidades de que no vuelva por aquí en una temporada, visto lo visto. Ya sabéis que no sé medirme, o me desparramo o me recojo, sin término medio.
Por el momento mi cuerpo gana la batalla. No hay colores, pinceles ni sonrisas suficientes para rendir al viejo tirano testarudo.
Que a vosotros no os rinda nada, por favor, prometedlo. Sed felices.
Besos a todos.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y vuestras palabras de ánimo y consuelo. Ya os iré visitando cuando consiga dominar las aguas bravas del puñetero río :-) para que vuelva dócil al cauce que le marqué. Muchos besos.