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Bienvenidos :-) Los textos, pinturas, dibujos, crafts y fotografías que veis por aquí son de mi autoría, a menos que se indique lo contrario. Podéis tomar lo que queráis,
pero indicad, por favor, el lugar de procedencia. Gracias a todos por ser, gracias a todos por estar.


Welcome, all these paintings, drawings, crafts, texts and photos were created by me. I hope you enjoy them :-) You can take them if you want to, but, please, just add my name or a link to my site. If you need a translator, you have it on the right, in the sidebar.


Thanks a lot for being here.




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29 noviembre 2011

La mirada del abismo





“Cuando miras el abismo, el abismo te devuelve la mirada”
Friedrich Nietzsche



Cuando era pequeña estaba obsesionada con los precipicios. O con cualquier otra cosa que se le pareciera y que provocara el mismo antiguo respeto. Solía dibujar acantilados y soñar con ellos. En mis pesadillas a menudo caía desde alguna alta cima sin llegar nunca al fondo. Me ponían nerviosa los objetos colocados muy al borde del fregadero, de la mesa o de otros muebles y me pasaba el día dando empujoncitos delicados al vaso, la galleta, el azucarero, al libro abierto siempre por el párrafo en que la Sirenita consigue sus piernas. Los empujaba hacia el centro con la noble intención de alejarlos del “precipicio” y lo mismo me ocurría con los bibelots y todas aquellas figuritas de porcelana barata que adornaban con su exquisita frialdad las estanterías de los setenta. De alguna forma extraña creía sentir su miedo a caer.

Pero el temor se desbocaba cuando se trataba de mis juguetes, de mis muñecas. En aquella época era costumbre colgar los muñecos en la pared, algo que yo consideraba no sólo un síntoma de mal gusto sino, directamente, de desequilibrio mental, una de tantas aberraciones disfrazadas de costumbres. Nunca me he llevado bien con las modas que no me caben en la cabeza. Cuando visitaba alguna casa donde había muñecas en las paredes, una afilada opresión me cercaba la garganta, como si mi cuello estuviera también rodeado por una fina cuerda anudada a una alcayata igual que los gaznates de aquellas pobres muñecas que me miraban con el vacío hacia dentro y las pestañas empolvadas. Parecían presos cumpliendo una condena ejemplarizante lanzándome una súplica ahogada en plástico y goma, algo que me erizaba los vellos de la nuca. Y quería irme.

En mi casa nunca hubo muñecas colgadas de la pared, y, cuando, por falta de espacio, nos veíamos obligados a colocarlas en estanterías muy altas, yo siempre tomaba la precaución de ponerlas sentadas, con sus rígidas piernas abiertas en un severo ángulo agudo que les confería cierto aire artrítico o marcial. No quedaban muy elegantes, pero estaban más seguras y, pensaba yo, también “se sentirían” más seguras. Porque realmente me ponía en su lugar y me preguntaba qué pavorosa náusea debían sentir al verse en un lugar tan alto, tan incapacitadas para huir, tan inestables, tan rígidas, tan indefensas, observando las baldosas del suelo a una distancia injusta, abisal… Todavía no había leído a Nietzsche, pero sabía que el abismo puede ser hipnótico y también sabía que el más ligero golpe en la base del mueble bastaría para hacerlas caer y esa idea me aterraba.

Llegada la noche, cogía las muñecas que adornaban mi cama durante el día y las tumbaba a los pies de la misma. “Estando tumbado no te puede pasar nada malo” pensaba ingenuamente. Más tarde las zarpas del Tiempo me lanzaron a mil kilómetros de mi error con un solo giro de tuerca y en una sola noche, pero por aquel entonces, antes de acostarme, dedicaba siempre unos minutos a cumplir el ritual “de la seguridad” que me había autoimpuesto: tumbaba a las muñecas sobre la cama, allí donde mis pies pudieran tocarlas estando acostada. Ponía la de mayor tamaño en medio, las otras dos a sus costados para que se sintieran acompañadas, y las cubría cuidadosamente con la ropa que debía ponerme al día siguiente. Cuando las veía así, tan cómodas, con sus ojos de bola cerrados por una ley mecánica que yo desconocía, cubiertas con mis pantalones, mis bufandas y mis jerseys de lana gorda que tejía mi madre, pensaba que nada en el mundo podía albergar tanta serenidad.

Víctor Hugo escribió que cuando un niño rompe un juguete es porque está buscándole el alma. Yo no necesitaba romper nada, de hecho nunca rompía mis cosas, me hubiera dolido tanto como romperme yo misma. Los juguetes me transmitían su alma a través del hilo sutil que me unía a ellos por el sólo hecho de pertenecerme. Una transfusión de alma, de muñeca a niña, sin necesidad de tubos lacerantes ni agujas, sólo en función de una empatía tierna e insólita de la que aún hoy, treinta y cinco años después, no he podido librarme del todo.

Después, ya acostada, arropada hasta la nariz por mi enemistad con lo oscuro, mientras decía mis oraciones de memoria, pensaba en la humilde estatuilla de escayola que colgaba de la pared entre mi cama y la de mi hermano. La Virgen María rezaba allí, pequeña y recogida, tocada con un manto celeste y con las manos cruzadas sobre el pecho de donde brotaba un ramo diminuto de dos únicas flores rosadas. María miraba al suelo lejano con una, para mí, inexplicable expresión de serenidad, mayor que la de las muñecas dormidas. “Ella no tiene miedo” suponía yo, “no tiene vértigo ni temor de caerse porque si la alcayata se mueve vendrán los ángeles y la salvarán”. Sabía que yo tampoco tendría miedo si tuviera esa seguridad –una confianza de la que obviamente carecía- y con ese pensamiento me dormía la mayoría de las noches.

Quizás fue entonces cuando nació mi amor por los pájaros, por las libélulas, por todo aquello que puede escapar con el auxilio de sus alas. Reales o imaginadas, poco importa, no hay vértigo ni precipicio que aplaste su virtud y su gracia. Hoy, para mí, el suelo sigue estando a una distancia injusta. Me paso la vida dando empujoncitos delicados al vaso, a la galleta, al azucarero, al libro abierto siempre por el párrafo en que Juan Salvador Gaviota vuela al fin lejos de la bandada. Los empujo para alejarlos de los bordes, más por miedo a que su caída me refresque todo aquello que no puedo hacer que por atajar ningún otro temor reciente o antiguo.

Pero hace tiempo que conseguí construirme ciertas armas pacíficas para el combate. Alas, sin plumas ni cera, sin furia ni ambición, para que la violencia del sol no tenga potestad alguna sobre ellas. Repito mi idea como un mantra, sólo mis alas me sacarán de mí. Fabricadas a base de sueños, descabellados unos, realizables otros, de fe serena y poesía, de fantasía, de dolor y de lágrimas, de libros amigos.

Sólo mis alas tienen la habilidad de mantenerme, si no física, espiritualmente de pie ante el vértigo de lo venidero. Sólo ellas me permiten sostener la mirada penetrante del abismo.



..................................


¡Hola! :-) ¿Cómo estáis? He mirado la fecha de la entrada anterior y no puedo creer que haya pasado tanto tiempo, no voy a decir lo de "parece que fue ayer" porque me parece una expresión poco original :-) Pero realmente apenas he notado que ha pasado más de un mes. Como siempre, expongo mis eternas excusas: estoy estudiando inglés, diseño gráfico, trabajando en el otro blog que me propuse actualizar con trabajos nuevos al menos cada dos días, estoy escribiendo otro cuento para niños, haciendo scrapbooking, labores de aguja por las noches y... sí, de vez en cuando, como algo y echo una cabezadita jaja :-D

El texto que introduce la entrada es un artículo que he escrito para una revista literaria, espero que no me abronquen por dejároslo aquí en exclusiva :-) Trata, como veis, sobre mis también eternas obsesiones. Ya me habéis oído hablar de todo eso antes.

Abajo os dejo algunas tarjetas que he hecho para la family, por si os da ideas a las escraperas y escraperos que me siguen. No olvidéis clicar sobre las imágenes para agrandarlas.

Espero regresar un poco antes la próxima vez :-)





Unas son de navidad, otras de cumple :-)



Es una tarjeta navideña muy sencilla, como veis, pero queda muy fina y elegante. Hice una "estrella de nieve" de crochet y sobre ella pegué un lazo rojo, cuerda de embalar y una flor con los colores de la Pascua que también hice yo misma con cartulina.



En el interior pegué un trozo de papel para scrapbooking rasgado y un par de "sellos" con motivos navideños de otras épocas. El tampón de correos lo hice con un sello acrílico y tinta Distress. Abajo lo podéis ver en detalle.


El fondo de la tarjeta está hecho con un estampado con sellos acrílicos y un embossing de polvo relieve transparente. Como veis, queda muy brillante. Gloria me ayudó a hacerlo :-)



Esta de abajo es una tarjeta de cumpleaños que hice en octubre para mi hermano. Le cayeron 40 orondas castañas :-) No sé cómo sigue en pie. (Mi hermano, no la tarjeta ni las castañas).


La Pin Up la encontré en la red, está pegada, como veis, en relieve. Mi hermano es un forofo motero. Hay gente para todo.



Y esta postal divertida es la última que hice, la acabé hace sólo unos días, y es para mi sobrinillo Dani a quien le han caído sólo cuatro castañitas. No le han hecho daño ni nada.



Dani es forofo de Spiderman :-) No sé qué le ve a ese monigote tan feo, pero le encanta.





Como siempre os digo, no dudéis en copiar las ideas que os gusten.
Un millón de besos a todos y feliz Adviento.

32 comentarios:

Estefania Carcas dijo...

Hola Ana, me ha encantado lo que has escrito, mientras lo estaba leyendo me daba la impresión de que estabas contando mi vida!!!!!!
Me he quedado con la boca abierta, solo decirte que con mis 35 años, aún siento las muñecas y peluches con todo el cuidado en las camas de mis hijas, y que aún conservo mis muñecas de la infancia casi como el primer día!!!!...............yo tampoco las tenía colgadas, que horror!!
Como me gusta leerte!!!
Por cierto me han encantado tus tarjetas!!!
Muchos besos

Marian dijo...

Hola Ana, cuánto tiempo sin saber de ti!!! la verdad es que no tengo tu otro blog en mis favoritos (ahora me lo acabo de poner)y allí estás más presente.
Me ha encantado tu escrito, eres tan buena escritora y con esa facilidad para describirlo todo!!! qué maravilla y qué envídia!!!
Ya veo que no estás parada y sí, me imagino que comerás y dormirás algo.
Las postales preciosas!!!
Y gracias por tu amable comentario.
Un besazo.

victoria dijo...

Pare de lo que cuentas lo he vivido yo amiga
Aún conservo una muñeca negrita que me trajeron hace 55 años de Venezuela
Me taes buenos recuerdos tu entrada
Las fotos ,postales bellisimas
Como siempre es un placer leerte
Con cariño Victoria

La Minomalice dijo...

Hola Ana!! Qué alegría cuando vuelves! Me ha encantado el artículo. No comparto contigo obsesión, pero tengo otras con las que sí convivo resignada. Las postales me gustan mucho. Mi preferida es la de tu hermano. A mí no me gustan las motos, pero la combinación que has hecho me parece muy buena y acertada para un hombre. Igual se me está pegando algo de mi marido que adora estas máquinas infernales. Felicidades para Dani y un besito para Gloria que ha sido una excelente ayudante.

Espero que tus aprendizajes y diversas ocupaciones te hagan muy feliz. A mí desde luego me pones una sonrisa cuando vuelves!!

Besos!
Ana.

Sombragris dijo...

Ana..Anita...Ana....que retazo mas hermoso de ti has dejado en esta pantalla que siempre deja de ser fría tras tu presencia...Por suerte...tu vuelas...tienes unas hermosas alas con las que volar y con las que nos llevas...una vez mas ...gracias por estar ahí y ser como eres...un beso

martinealison dijo...

Gros bisous à vous... Aujourd'hui mon traducteur ne fonctionne pas... De très belles cartes...

AMALTEA dijo...

Ana, todo lo que cuentas me hace pensar en un espíritu muy libre que, a pesar de los miedos y obstáculos, sabe cómo encontrar esa rendija por donde echar a volar.
Las muñecas colgadas siempre me han dado grima, como los trofeos de caza. Me ha encantado tus tarjetas.

Un abrazo.

Miguel dijo...

He pasado un rato feliz leyendo tus escritos y observando (admirando, más bien) tus creaciones. Oye, no se si ya te lo ha dicho alguien alguna vez, pero te lo digo yo, eres una artista.
El post me ha gustado mucho. Los abismos siempre han sido motivo de miedos y de ilusiones, según se mire.

Un beso.

Alicia María Abatilli dijo...

Hola Ana.
Me fascinaron tus tarjetas, me gustaría estar cerca tuyo para tener la felicidad de una de ellas, pero tus palabras quedan en mí, como cada tarjeta que muestras.
Abrazos.
Alicia

MarianGardi dijo...

Nos entregas cosas como para alimentarnos otro mes sin tu jejeje
El relato muy bueno. Me gusta mucho.
Las postales bellisimas, felicidades por tantas cosas buenas que nos dejas en tus entradas.
Un gran y cálido abrazo querida Ana!!!

Silvia(Barnie) dijo...

You've created wonderful cards, love the bright colors.

Pia dijo...

wow beautiful cards
hugs Pia

Miguel de la T.P. dijo...

Estimad@ amig@, como cada año y ya son dos mil doce los que hace que nuestro Señor Jesucristo llegó al mundo para asumir y cargar con nuestros pecados, El que quiso ser hombre y nacer tal, pero el hombre apenas lo aceptó, y aun más, lo crucifiquemos, lo lamento de todo corazón. Hoy me dirijo a ti con la sana intención de desearte desde mi punto de vista cristiano una feliz Navidad llena de Paz, Amor y Felicidad, que Dios Niño te colme de vienes, esos vienes que sean de salud y amor, amor hacia uno mismo y los demás, que la pobreza y la enfermedad se vallan erradicando y poco a poco desaparezcan, que no hallan tantos niños muriendo de enfermedades, hambre y miseria que tengamos un poco de nuestro corazón puesto en ellos, que nuestros mayores sean atendidos, puesto que mañana nosotros seremos los nuevos mayores, en fin, se quedan tantas cosas en el tintero, que solo me queda dejarte un pequeño poema y desearte una muy feliz Navidad.

Blanca luna

Pronto llega la luz del alba
Anunciando lo nuevo acontecido
Sendero nevado, bien venido
Sueño que alumbra lo prometido.

Al alba soñaba la blanca luna
Viendo temblar al pobre José,
Que sintió un escalofrío
Al hacerse la Virgen río.

Llorando quedó la noche
Entre pastores y suspiros,
Que deja en un pesebre metido
Al niño Dios recién nacido.

Cayendo quedó la nieve
Sobre el alba de Belén,
Que sintió sobre sí, el bien
Del amor divino florecido.

Ana Márquez dijo...

Muchísimas gracias a todos :-) Ya os iré visitando poco a poco, quizás estos días que por tener familia en casa no podré dedicarme a quehaceres más "laboriosos" :-D aprovecharé para darme una vuelta por todos vuestros blogs, a ver qué tenéis de nuevo. Un beso grande y gracias por vuestra compañía y fidelidad.

Miguel de la T.P, lo mismo te deseo, amigo, que pases unas fiestas encantadoras, llenas de amor y, sobre todo, salud, sin la que todo es nada. Un abrazo y gracias por tan exquisito poema.

Martine, desolée :-(, mon Français n'est pas trés bon, je ne peux pas traduire pour toi tout mon article anterieur, mais je suis toujours fort content quand tu viens me visiter :-) Tu es bien amable and douce. Tes mots sont toujours si agreables. Merci bien par etre mon blogui-copine :-)

Thanks, Silvia and Pia, you're so kind, I hope I'll be able to visit all my friend blogs this next week. See you then :-) Hugs to you two!

enkrny dijo...

Anita, que escrito más bonito, ¿sabes?, tenemos la misma "manía", quitar las cosas de los bordes.Supongo que nos viene de familia....

A ver si me envías una de esas tarjetas, son preciosas, la de Paco muy guay.Y por cierto, con 40 se está estupendo/a,jajaja. Ya sabes por lo que te lo digo. Un besazo

Marimer dijo...

Hola Ana, hoy tengo todo el dia para mi solita y puedo visitar los blogs de mis amigas. He disfrutado tu entrada. ¡Como me gusta leerte!. Tambien tengo la manía de estar pendiente que las personas, los animales, los objetos no estén cerca del borde, me pone nerviosa, pero mas bien es porque soy muy protectora, no tendría que serlo pero cada cual es como es.
Un relato lleno de emociones, añoranzas y recuerdos infantiles que describen perfectamente tu gran sensibilidad.
Yo, desde luego, no voy a decir ni pio para que no se enteren en la revista, así que sigue poniendo tus maravillosas narraciones, creo que a mucha gente nos haces recordar y revivir nuestra propia infancia.
Las tarjetas me encanta, mira que todas las noches hago crochet por no estar parada y no se me habia ocurrido hacer copos de nieve, te lo copio, mi niña, a ver que sale.
Besitos y no nos dejes tanto tiempo.

Eliane dijo...

Sabes, quizá no tanto como tu pero yo siempre coloco las cosas más adentro en la mesa, taza, cuchara, plato por temor a que se caigan...
Yo también estoy muy ocupada y hoy decidi hacer visitas bloggeras todas juntas!
Un gran abrazo

Mina dijo...

Sweet Ana, your article is so elegantly written and very thought provoking. I love to read your writing as it puts me in a place of contemplation and stills me, which is a very good thing.

Your cards are so beautiful as well. I love all that you create! Have a wonderful week, my dear friend.

Ana Márquez dijo...

Prima :-), Marime, Eliane, gracias! Me alegra saber que no soy la única que tiene esa obsesión, :-D es bueno sentirse "acompañada" aunque sea en los comecocos jaja. Besos!

Thanks, Mina, I guess you translated the article with Google translator. If I have a little time, I'll try to translate it soon for my dear anglophones friends :-) This will help me as a good English exercice too :-) Thanks for your always sweet words to me, dear. Kisses.

Marimer dijo...

¡Ay, mi niña! muchas gracias por el enlace, ahora mismo me voy a ver si puedo con él, me encanta como te han quedado las tarjetas, es aun mas personal regalar una tarjeta con un detalle así.
Gracias, ya te lo enseñare.
Ana, te voy a pedir permiso para ponerte en la lista de blogs de la pagina principal, es que si no me pierdo tus entradas estando en la pagina interior. Si no lo deseas me lo dices. Besitos.

Marimer dijo...

Buenos dias, Ana, no sé que pasa o es mi blog o el tuyo que no me deja introducir tu URL para añadir tu blog, mis conocimientos informaticos no son muy buenos, pero no habia tenido problemas hasta ahora, he cambiado hasta las pilas del raton y nada, no sé como hacerlo.
Besitos.

Ana Márquez dijo...

No te preocupes, Marimer, Blogger está de reformas como te dije en tu blog :-) así que las cosas no funcionarán en un tiempo. Yo lo tengo todo manga por hombro como decimos por aquí. No puedo ver una gran parte de los comandos. En fin, paciencia :-) Un besazo, guapa.

Daviblio dijo...

Un relato muy íntimo e interesante. Entiendes muy bien la psicología de tu niñez.

Me ha parecido un gran regalo de navidad esta entrada, por ello te doy las gracias.

Despliega tus alas y sigue volando...

Saludos!

Ricardo Miñana dijo...

Siempre es un placer pasar a leer tus excelentes narrativas.
que disfrutes estas navidades.
¡felices fiestas!

JULIA dijo...

Ana ojala tus alas te lleven lejos del abismo...eleven tus sueños y tu alma hasta un lugar de paz y serenidad...y aunque no puedas caminar fisicamente...creo que eres una estupenda corredora del maratón de la vida...exprimes tu tiempo llenandolo de sentido y compartes con nocotros tus relatos maravillosos...tus imagenes...y tus creaciones...gracias por ello...
Donde puedo conseguir tu novela?
Deseo que el nuevo año venga lleno de cosas buena...y para aquellas que no sean tan buenas...nos pillen con un paraguas solido para protegernos de esas seguras toementa...
un abrazo fuerte

Ana Márquez dijo...

Gracias, Julia, guapa :-) Mi novela no está aún publicada, sigue en proceso de corrección, mi "representante" dice que soy la escritora más dejada, apática y menos ambiciosa de la historia de los escritores :-)Y es que suelo quemar etapas a una velocidad de vértigo, cuando termino de escribir un libro, paso a otra cosa y me olvido del libro por completo, sin importarme lo que pueda ser de él, jaja, ya te digo que a Medina, el amigo que se ocupa de buscarme financiación para las ediciones, lo pongo de los nervios con mi desgana :-D Me siento muy agradecida por todo, pero me puede la sensación de q el texto ni es bueno ni vale la pena tanto jaleo. En fin, que soy así de rara. De todas formas, si acabo publicándolo, te aviso, no te preocupes :-) Un beso grande y gracias por tus bellas palabras.

Daviblio, Ricardo, gracias por pasaros y por comentar. Felices fiestas para vosotros también.

Juan Risueño dijo...

Mis mejores deseos para ti ésta Navidad, Ana.

Un abrazo

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado por tu espacio.

Saludos y feliz domingo.

Mistral dijo...

Hola Ana.
Mi más sincero deseo para
que en estos días de Navidad,
la felicidad inunde tu alma y la de tus personas queridas.

Gracias por regalar sentimientos con tus letras.

Te deseo lo mejor.

Saludos

Mª José dijo...

Tus sentimientos tienen el poder de las alas (^.-)
Que la magia de la fantasia te acompañe siempre Ana
Que estos dias sean un calido nido de amor, esperanzas, alegrias... para ti y los tuyos
Las targetas divinas!!!
Besos de colores creativos

Caco dijo...

Casualmente yo también llego de regreso, esto del tiempo a veces no da, demasiada rigidez y constancia en las horas y los días. Amiga, para mí siempre es un placer leerte y descubrirte en tus productos.

Ciertamente, a mí las muñecas colgadas en la pared me provocaban un profundo temor, pensaba que por las noches esos juguetes regresaban a la vida a divertirse con el susto de los niños. También me pegué con los caballos y los gatos, me la pasaba pintándolos encantado y a montones.

Yo siempre quedo admirado de lo que escribes, y de percibir cómo has construido esas alas inmensas que se hacen ligeras a tu cuerpo.

Un fuerte abrazo, hermosa. Los mejores deseos para vos este año que entra con una tarjetita de puras letras aunque no tan hermosa como las tuyas :)

N9's dijo...

Uf... Ana.... me he quedado encandilada leyendo esta entrada.

La sencillez de tu escritura, la cercanía de las emociones, la gran capacidad para transmitirlas, la naturalidad de las situaciones...

Me daré de alta aquí también, porque es un auténtico placer leerte.

Encantada de encontrarte!!! 1 abrazo!!

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